Ermita de San Sebastián, propiedad de la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ubicada en la plaza homónima, donde tiene su sede desde varios siglos atrás. Actualmente, el templo se encuentra situado en pleno centro histórico del municipio, pero en sus orígenes, esta ubicación se encontraba a las afueras del pueblo, sobre una colina, en el camino hacia Coín.

La Ermita de San Sebastián ya aparece reflejada en los Repartimientos de 1492, se da cuenta de su existencia cuando se enumeran los bienes que correspondían al caballero Don Diego García de Hinestrosa, fundador del Hospital de Santo Tomás en Málaga en el año 1505. Al hallarse el edificio en tales Repartimientos, podemos sopesar la posibilidad de que el templo ya se encontrase construido en época andalusí, dato que habría que confirmar mediante la realización de excavaciones arqueológicas que desvelen el pasado de la construcción.

La advocación de San Sebastián es muy común en todo el territorio del antiguo Reino Nazarí de Granada. Muy del gusto de los Reyes Católicos, la figura del mártir-soldado se mostrará más que adecuada para unos territorios recién ganados a la religión islámica. Por otro lado, hay que sumar que tanto San Sebastián como San Roque, presentan una connotación de abogados ante las pestes y epidemias, tan comunes en este periodo histórico.

Desde los primeros momentos tras la Reconquista de los Reyes Católicos surge en Alhaurín el Grande el culto a San Sebastián Mártir. En 1530 aparece señalada la ermita en la distribución Subsidial con una renta de 900 maravedíes. Ya en esta época nace una cofradía bajo su advocación. Con el Concilio de Trento (1545-1563) la Iglesia va a fomentar el culto pasionista en detrimento al culto a los santos, es en este momento cuando probablemente la cofradía de San Sebastián de lugar a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, hecho común en la geografía andaluza. Por ejemplo, en Córdoba, las cofradías de San Bartolomé y de San Diego, de origen bajomedieval, se transforman en las hermandades de Jesús y de la Expiración, respectivamente.

Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, la ermita contaba con bienes rústicos, censos e incluso un ermitaño para su cuidado.

En su interior se encuentra enterrado el comerciante gaditano de origen irlandés, Bartolomé Castello y Fallón, fallecido en nuestro municipio en 1821.

Artísticamente, la Ermita de San Sebastián es un edificio de pequeñas proporciones que ha sufrido numerosas intervenciones a lo largo de su historia que han alterado su concepción inicial. La fachada ha sido reedificada en varias ocasiones, la original presentaba grandes paralelismos con la de la iglesia del Hospital de San Andrés, en Coín. Al igual que ésta, el acceso se hacía por un arco de medio punto flanqueado pilastras adosadas y rematado por un frontón triangular. El conjunto se remataba con una espadaña de dos vanos en un primer nivel y otro más pequeño en un nivel superior para albergar las campanas. La espadaña contaba también con un balcón de apariciones. Tras la Guerra Civil la espadaña fue reconstruida con dos arcos ojivales, posteriormente, entre 1968 y 1969, siendo Hermano Mayor D. Francisco Roldán Ramos, se construyó la espadaña actual y se reconfiguró la fachada en un estilo neobarroco andaluz.

La puerta que da acceso al templo, enmarcada en un dintel, fue decorada con madera tallada en el año 2000, siendo Hermano D. Mayor Andrés Martín. Ambas hojas están decoradas con el escudo de la hermandad y motivos vegetales.

El interior presenta una sola nave a la que se encuentran adosadas dependencias correspondientes en la actualidad a sacristía y sala de juntas. En la nave, a los pies de la capilla mayor se encuentran dos hornacinas que albergan las imágenes procesionales de María Santísima del Mayor Dolor, del imaginero Pedro Pérez Hidalgo(1962) y frente a ella Nuestro Padre Jesús Resucitado, primera imagen procesional del imaginero Suso de Marco (1982). La planta del edificio desemboca en una capilla mayor cuadrada situada a una altura ligeramente superior del resto del templo a la que se accede por un arco de medio punto.

La capilla mayor se encuentra cubierta por una cúpula de medio punto sobre pechinas, decorada con molduras doradas que la dividen en ocho gajos y pintura mural que representa la Jerusalem celestial (2010). Un friso decorado con triglifos y rosetas separa la cúpula de las pechinas, decoradas con unas pinturas murales de José María Gálvez Farfán (2003) que representan alegorías de los cuatro evangelistas. Sobre esta cúpula de yesería dieciochesca se conserva la armadura mudéjar original, hoy oculta por la obra posterior y de la cual se recuperó una parte en el trascurso de las obras de rehabilitación de la cubierta en 2010, siendo Hermano Mayor D. Manuel García Sánchez. Bajo la cúpula y sobre las puertas de acceso a la sala de juntas y la sacristía, las paredes laterales de la capilla mayor se encuentran decoradas con unas pinturas, una de ellas representa momentos de la Pasión y Resurrección  de Cristo obra del cartelista y pintor F. Marín (1995).

El Altar mayor se encuentra presidido por un retablo neobarroco del que sobresalen cuatro columnas salomónicas doradas, obra del escultor Pedro Pérez Hidalgo, realizado en 1956, siendo Hermano Mayor D. Miguel Pérez Plaza. En la calle central se encuentra un arco de medio punto que da paso a un camarín de planta octogonal, cubierto por una cúpula barroca de ocho paños decorada con líneas rectas y curvas y decoración vegetal, que podemos enmarcar en el siglo XVIII. En él se encuentra el sagrado titular de la hermandad, Nuestro Padre Jesús Nazareno, imagen procesional del taller granadino de José Navas Parejo (1941), articulada y tallada en su totalidad, vestida de terciopelo morado bordado en oro. En las calles laterales del retablo se encuentran las imágenes de San José, que sustituye a una imagen de San Roque que provenía de una ermita situada en el camino de Antequera destruida en 1936 y San Sebastián (1947), y que sustituye a la anterior, desaparecida en la Guerra Civil. En 2019 fue restaurado y dorado en colaboración con el Excelentísimo Ayuntamiento de Alhaurín el Grande, bendiciéndose una imagen del Dulce nombre de Jesús, obra del imaginero Valerio Téllez, con motivo del VIII Congreso Nacional de Hermandades de esta advocación. En esta obra de restauración se añadió en el banco de arranque el escudo de la villa de Alhaurín el Grande y las iniciales de los Reyes Católicos, F e Y.

 

Juan Pablo Rueda Aragón, Historiador del Arte

Bibliografía:

Morillo del Castillo, M. C. y Pérez González, S.D., Aproximación histórica a la Edad Moderna en Alhaurín el Grande, Guadalhórcete, Del Medievo a la Modernidad. Pp. 194-196. GDR Valle del Guadalhorce. 2005.

Castillo benitez, J. Historia de la Villa de Alhaurín el Grande, Servicio de Publicaciones del Ayuntamiento de Alhaurín el Grande, pág. 59. 1990

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